sábado, 10 de diciembre de 2016
El culto guadalupano
"Ixtus: ¿Existió Juan Diego?
Schulenburg: No. Es un símbolo, no una realidad.
Ixtus: ¿Entonces cómo encaja la beatificación que de él hizo el papa?
Schulenburg: Esa beatificación es un reconocimiento de culto, no es un reconocimiento de la existencia física y real del personaje; por lo mismo, no es propiamente una beatificación".
Fragmento de la entrevista concedida en 1995 por Guillermo Schulemburg , entonces Abad de la Basílica de Guadalupe, a la revista católica Ixtus.
Pasado mañana lunes doce se llevará a cabo una festividad más de la llamada virgen de Guadalupe, culto idólatra establecido a mediados del siglo XVI en la entonces Nueva España. Si bien la leyenda ubica las "apariciones" en el año de 1531 estando Fray Juan de Zumárraga a la cabeza de la iglesia católica, en realidad el origen del culto tuvo lugar durante la gestión del sucesor de Zumárraga, el granadino Alonso de Montúfar en 1555 quien preocupado por las numerosas peregrinaciones que se seguían efectuando al cerro de "tepeyeacac" para visitar a "Tonantzin" (nuestra madre o madre de los dioses) en detrimento de las creencias católicas, hizo colocar furtivamente en la cueva de Tonantzin una pintura de la María bíblica con rasgos indígenas atribuida al artista indio Marcos Cipac de Aquino. Al correrse la voz de la "aparición" de la pintura, con el tiempo y la vocación mágica de los indios se pasó a las apariciones de la propia María, leyenda que quedó formalmente asentada en el Nican Mopohua publicado en 1649. El icono religioso ha sido acompañante de sucesos importantes de la historia de México y aun dentro de la propia iglesia católica ha tenido detractores como Fray Servando Teresa de Mier en el siglo XIX y en el siglo pasado Guillermo Schulemburg.
Cabe mencionar que Fray Juan de Zumárraga, primer jefe de la iglesia católica en la Nueva España, constantemente escribía al Rey de España Carlos V para informarle de lo relevante, amén de sus memorias y diario. En ningún texto de Zumárraga se encuentra comentario alguno a suceso "sobrenatural" tan asombroso.
ALFONSO ROMERO
La guadalupana
Joaquín García Icazbalzeta probablemente el historiador y biógrafo más acucioso de Fray Juan de Zumárraga primer Arzobispo de la Nueva España y después de años de exhaustivas investigaciones llega a la conclusión de que Zumárraga no hace una sola mención de las apariciones guadalupanas ni en carta alguna al Rey Carlos V al que mantenía informado de cuanto acontecía, ni en sus memorias ni en su diario personal. ¿A qué se debe eso si según la leyenda él fue protagonista de esos "acontecimientos?", pues a que no ocurrieron jamás.
FESTEJO
Desde el medio día ya estaban casi instaladas las bocinas. Como cada doce de diciembre, los choferes de microbús del "paradero" se preparaban para festejar a "la virgencita de Guadalupe" en su día. La imagen de yeso en su nicho había amanecido poblada de multicolores flores y las flamas de las numerosas veladoras iluminaban su alrededor. Gabino se encargó de la colecta y pudo conseguir doce cajas de tequila a casi mitad de precio. Conforme avanzaba la tarde más gente iba llegando; la fiesta de la virgen, la patrona de todos...¿todos?...los mexicanos estaba por comenzar. Ya los microbuses lucían profusos adornos de papel brillante y flores. Poco después de las diez de la noche los poderosos altavoces comenzaron rugientes a reproducir una sucesión de cumbias, salsas y guarachas. Los choferes y sus familias bebían comían y bailaban entusiastas ajenos a las posibles molestias de los vecinos de la colonia...es la fiesta de la virgen.
-Perdió tres dedos de su mano derecha y lamentablemente también su ojo izquierdo-
la noticia pareció no causar efecto alguno en Severiano quien, entre la conmoción del accidente y el alcohol en su organismo, no acertaba sino a contemplar con fijeza el suelo...
-es por eso, apuntó el doctor, que están prohibidas las "chinampinas" y "cuetes", son muy peligrosos...
Como el cambio de turno era a las doce de la noche y el Juez del Ministerio Público de relevo no había llegado, tuvieron que esperar hasta casi las ocho de la mañana a que les tomaran declaración. Gabino no recordaba nada, absolutamente nada...
-pero, ¿por qué apuñaló a su compadre?, ¿qué fue lo que pasó?...
Gabino sólo acertaba a jalarse los cabellos...
-no sé señor, estábamos bailando... no más me acuerdo que algo me hizo enojar muy fuerte, me puse muy furioso...pero "pos" no me acuerdo...
-¿no recuerda por qué mató a su compadre?-
-"pos" no, no más me acuerdo que estábamos festejando a la virgencita...
-Alfonso Romero
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